Cincuenta sombras de Grey podría ser más fantasioso que Harry Potter

Bueno, sí, Harry tiene una varita y hace un par de cosillas, como levitar objetos o asesinar personas (¿en serio esto es un libro infantil?); ¡pero aún no supera a nuestros protagonistas de esta entrada!

Cincuenta sombras puede haber estado escondido debajo de todos los periódicos que ustedes deseen. Lo cierto es que de erótico (en mi opinión), no tiene nada y su opinión de lo que se considera BDSM puede resultar incluso fantasiosa, por no decir absurda.

Si te gustó la historia, no necesariamente eres fanático del porno barato, aquel en donde el plomero arregla la cañería de la ama de casa que espera juiciosa al marido y a la que de repente le entra un golpe de calor y debe quitarse la ropa. No, tal vez eres fanático de reír un rato utilizando como excusa una diosa interior que se regodea, canta, llora y que está más presente en la historia que el amor propio.

Para empezar Ana (y su diosa interior) conocen a un hombre millonario, joven,más que encantador a la vista y que, por alguna razón incomprensible para el ojo normal, parece caer enamorado de su encanto nulo. Venga, no intenten decirme que el buen Christian solo la quería para que fuera su sumisa, incluso la estaba cortejando (de una forma bastante cuestionable) antes de que firmara el dichoso contrato. El sueño de toda mujer, si excluimos a sus servidoras.

Lo cierto es que un Christian Grey es un espécimen difícil de encontrar. Vamos a cerrar de una vez en que no existe fuera de esta historia.

Lo que en realidad podrían esperar de un hombre que se hizo millonario por su propia mano aún siendo joven es algo al estilo de The Big Bang Theory. ¿Les suena Mark Zuckerberg? Sí, alguien muy un poco nerd. Lo más probable es que el hombre en cuestión sea adicto al trabajo, porque ¿de que otra manera podría regalarle un Audi a una persona que acaba de conocer? Necesita conseguir el dinero que hará eso. Ni siquiera piensen que sus tareas son relegadas a otras personas, ser el dueño de un imperio que nadie sabe realmente qué hace, pero que genera más ingresos por hora que todo lo que puedo hacer en un año, no es una tarea fácil ni que deba ser tomada a la ligera.

Christian es un acosador. Lo que sí, tiene que ver con sus ansías de control, problema que encontraríamos en empresarios. Una cosa se ha hecho bien. Sin embargo, lo que sorprende de este aspecto es que no se hable de ordenes de restricción que le hayan dejado anteriores sumisas, después de todo no es normal que Ana le llame borracha y a los tres minutos esté en el bar del que acaba de llamarlo. Christian debería utilizar estos métodos para ayudar a la policía a resolver crímenes y, a lo mejor lo hace, quién sabe, su empresa sigue siendo un misterio y las ordenes de alejamiento no llueven por montones; debe tener alguna empresa extraña con la policía si no hay, por lo menos, una de esas.

Entonces, Christian lleva a Ana y a su diosa interior a su mansión, donde podemos ver una de sus muestras más claras de que es mentiroso crónico: él dice que nunca ha llevado a una chica a su propio cuarto, pero tiene un espejo en el techo. Si no es con fines sexuales… ¿es narcisista? Bueno sí, seguro que sí, pero seguro que no es el motivo porque el espejo está instalado ahí.

El señorito Grey, también conocido como dios sexual, invita a vivir a Anastasia con él, incluso SIN haber firmado el dichoso contrato (hasta donde mi mente alcanza a recordar). Si el hombre solo la quiere como su sumisa obediente que se muerde el labio, ¿por qué se está privando de la oportunidad de llevar a cuanta otra mujer encuentre en lo que le toma a ella decidirse? Aquí entre nos, no me extrañaría que la hubiera acosado desde años y hubiera visto la oportunidad perfecta; ya sabemos que las ordenes de restricción no van con él.

Por alguna razón, la madre de Christian quiere a Ana. El hombre multimillonario, con su nombre puesto en casi cada producto que nos encontramos en todo el libro; con la chica torpe, sin gracia, que firma contratos sexuales y que probablemente tampoco sabe a qué se dedica el hombre con el que se está acostando. ¿No se supone que las madres esperan lo mejor para sus hijos? Algo no me cuadra allí. Yo la hubiera tildado de vividora.

Finalmente Ana se cansa de Christian por hacer lo que viene haciendo desde el principio. No sé qué esperaba ella, ¿maybe que el señor sexo cambiara gracias a sus encantos y la diosa que se regodeaba? Lo que sinceramente no entiendo, porque estuvieron de acuerdo en hacer estas cosas y lo estipula el contrato; pero de todas formas le aplaudo, porque huyó de la relación más tóxica en la que jamás pudiera entrar.

Lástima que no le dura mucho.

¿Y tú qué tienes, Harry Potter? Tiembla ante la mejor obra de fantasía de la historia.

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