La fantasía según Todorov

Mi buen amigo Todorov, a quien me gusta recurrir casi siempre, a menos que lo que estoy escribiendo en cuestión rompa sus normas (porque vamos, las reglas fueron hechas para romperse). Considera en su libro, Introducción a la Literatura Fantástica, que la fantasía debe cumplir con una serie de normas.

Lo cierto es que estás aplican muchísimo más a una fantasía más clásica, pero si queremos escribir con las normas de antaño, estas reglas pueden venir muy bien.

  • El texto obliga al lector a considerar el mundo de los personajes como un mundo de personajes reales y a vacilar entre una explicación natural y una sobrenatural de los acontecimientos evocados.

Para decirlo de otra forma, no se puede ser totalmente escéptico o creer por totalidad lo que está sucediendo, puesto que ir a cualquier extremo arruinaría la vacilación y, por tanto, la fantasía.

No sé ustedes, pero siempre tengo algunas teorías cuando de leer fantasía se trata. Estas teorías son las que, probablemente, vendrían a mi mente de llegar a encontrarme en una situación parecida a la de los personajes de variadas historias de este genero.

La primera, es que los personajes están drogados. No puedes venir a mí diciendo que tu profesora de matemáticas se convirtió en un ser mitológico y te atacó. No sin tomar una prueba de intoxicación.

Segunda, los personajes están locos. Locura verdadera, no la locura que te puede inducir una sustancia. Caso como el de las chicas que intentaron asesinar a su amiga porque Slenderman se los dijo.

Tercera, están soñando. Y es que los sueños no tienen límites para hacernos ver cosas.

Lo que pasa con las historias de fantasía (las buenas, al menos), es que cogen todos estos «y si», que de igual forma siguen flotando en mi mente y le agregan uno más, la cuarta teoría: ¿y si es real?

  • Esta vacilación también puede ser sentida por el personaje.

Dentro de la historia, el personaje puede creer o no por totalidad en lo que le está sucediendo.

En mi caso particular, me gusta que los personajes vacilen, porque también me hace vacilar a mí. Esta es una norma que llamo Aceptación del Factor Paranormal.

Tenemos casos como el de Harry Potter en el cual el personaje no vacila. Basta con que un desconocido le diga que es un mago y solucionado. Todas esas cosas que sucedían y por las que nunca se cuestionó tienen sentido.

Hay otros, como el de Murmuration, en donde el personaje principal está tan perdido entre su realidad normal y su realidad fantástica, que empiezan a pensar que están locos e incluso buscan ayuda profesional para lidiar con sus alucinaciones.

  • El texto rechaza la interpretación alegórica y poética.

Aunque más adelante, alguien más dirá que de hecho la alegoría y la poesía sí pueden ser fantásticos (y muchos ejemplos se nos han dado a lo largo de los años), Todorov lo descartaba, pues eso nos llevaría a inclinarnos hacía un lado de la balanza y, de ese modo, dejar la vacilación, la cual es parte fundamental de las obras fantásticas.

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